La ‘Semana del Reto’ de Arantzazulab aborda la intersección entre la democracia y la inteligencia artificial
Del 16 al 20 de febrero, 60 estudiantes de la Universidad del País Vasco -EHU-, Mondragon Unibertsitatea y la Universidad Huron de Canadá trabajaron en torno a la democracia y la inteligencia artificial de la mano de Arantzazulab, en Gandiaga Topagunea.
‘Semana del Reto’ con jóvenes para profundizar en la cultura democrática: cifras de impacto
La experiencia de aprendizaje de la ‘Semana del Reto’ tiene como eje la innovación de la democracia, la creatividad y el diseño. Invita a estudiantes de diferentes disciplinas a trabajar una semana en el laboratorio para responder al reto que les hemos propuesto. Con este proyecto se busca atraer a las nuevas generaciones para su implicación activa en los retos sociales que aborda nuestro laboratorio: innovación de la democracia, profundización de la cultura democrática y la transformación de la gobernanza. Queremos recoger su opinión y atraerlos a que se impliquen en nuestras iniciativas.
La ‘Semana del Reto’ se enmarcan en uno de los ejes estratégicos de Arantzazulab como laboratorio de innovación de la democracia: profundizar en la cultura democrática y desarrollar capacidades. Por un lado, el laboratorio trabaja para promover la participación e implicación de la ciudadanía en la democracia y la política —fomentando el interés, despertando la curiosidad y ampliando oportunidades de participación significativa, entre otras acciones—. Por otro, busca promover el desarrollo de capacidades ciudadanas para incidir en el sistema democrático; es decir, facilitar espacios e iniciativas que permitan a la ciudadanía participar de forma activa y eficaz en la vida democrática. En ese marco se sitúan la ‘Semana del Reto’.
Respecto a las cifras de este año, un total de 60 estudiantes han estado en el epicentro de la iniciativa; 10 docentes y responsables en tareas de coordinación y presentación; un equipo de 4 facilitadores/as de Arantzazulab acompañando al alumnado; el equipo de comunicación recogiendo testimonios e impactos; responsables de entidades colaboradoras compartiendo experiencias; y, para que nada faltara durante la estancia, otros muchos apoyos (servicios de catering, gestoras de Gandiaga Topagunea, alojamientos y restaurantes de Arantzazu, entre otros). En total, alrededor de 100 personas implicadas en un proyecto innovador para profundizar en la cultura democrática. No es poca cosa.

Además, el programa también genera otro impacto relevante: ofrece al alumnado y profesorado la oportunidad de conocer de cerca nuestra cultura, vivir en primera persona la historia y los valores de Arantzazu durante la estancia, y visitar experiencias públicas y cooperativas de colaboración en nuestro entorno (este año, la Diputación Foral de Gipuzkoa y Mondragon Corporación). Entendemos que acercarse a la cultura y los valores locales forma parte esencial de la ‘Semana del Reto’, y por tanto, contribuye a enriquecer la mirada con la que las y los jóvenes elaboran sus propuestas.
El tema de este año: Democracia e Inteligencia Artificial
La interacción entre democracia e inteligencia artificial plantea numerosos retos. La inteligencia artificial tiene potencial para contribuir a la innovación de la democracia, por ejemplo, reforzando modelos híbridos entre inteligencia artificial e inteligencia colectiva, siempre acompañados de marcos éticos y de gobernanza que pongan la innovación al servicio del interés general.
Asimismo, la inteligencia artificial puede vincularse a una esfera pública digitalizada, utilizando plataformas y tecnologías basadas en IA para ampliar la deliberación y promover una participación cívica y deliberativa más inclusiva.
Todo ello pone de manifiesto la importancia de trabajar la cultura y las competencias democráticas en la era digital, mediante herramientas que fomenten el aprendizaje y el pensamiento crítico, así como la necesidad de incorporar el conocimiento y las perspectivas de la juventud en los procesos de toma de decisiones.
Por último, resulta evidente la necesidad de establecer estructuras de gobernanza claras —con la participación del sector público y privado— que garanticen un desarrollo, uso y propiedad de la tecnología legítimos, transparentes y responsables, orientados al interés general.


Profundizando en el tema
A medida que se adentraban en el reto, los y las estudiantes comenzaron a reflexionar sobre la relación entre inteligencia artificial y democracia, subrayando desafíos como la transparencia, la regulación, la igualdad en el acceso a recursos y educación, la concentración de poder y la protección de la libertad de expresión.
La diversidad de procedencias del alumnado puso sobre la mesa experiencias y perspectivas distintas de varios países y contextos culturales. En primer lugar, plantearon la necesidad de definir qué entendemos por inteligencia artificial y por democracia para poder analizar cómo articular ambas.
Consideraron fundamental el papel del Estado, tanto en la regulación como en la exigencia de responsabilidad y transparencia al sector privado, así como en la superación de barreras tecnológicas, lingüísticas y culturales que garanticen la participación ciudadana.

En definitiva, propusieron entender la inteligencia artificial como una herramienta integrada en el sistema democrático, al servicio de la amplificación de la voz y el poder de la ciudadanía en la esfera pública.
La inspiración de las personas expertas
Tras sumergirse en el reto, se profundizó en el tema de la mano de personas expertas de Arantzazulab, la Universidad Huron, Mondragon Unibertsitatea y la Universidad del País Vasco -EHU-.
La directora de proyectos de Arantzazulab, Ione Ardaiz, abrió una reflexión sobre la contribución que puede realizarse desde un país pequeño, entendiendo la democracia como un proceso inacabado y en constante evolución, atravesado por una crisis de intermediación. Partiendo de valores de la cultura vasca como el auzolan (trabajo comunitario) y la gobernanza colaborativa, destacó la necesidad de reinventar prácticas que generen un suelo común, fomenten la deliberación y la corresponsabilidad en el contexto actual. Propuso tres ejes principales: profundizar la democracia, fortalecer la comunidad e impulsar una competitividad orientada al bienestar.
También se recordó la investigación realizada en 2023 sobre ‘Concepciones sobre la democracia en la CAPV’: aunque existe un alto apoyo a la democracia, es patente la falta de satisfacción con su funcionamiento; se acepta el sistema de representación, pero existe una demanda de innovación y participación significativa, con impacto real, legitimidad basada en valores y reconocimiento de la capacidad o agencia ciudadana. Desde la Universidad Huron de Canadá, la profesora Kate Graham y los profesores Neil Bradford y Jesse Helmer presentaron el modelo descentralizado de gobernanza de Canadá, un país de gran diversidad territorial y cultural (provincias, gobiernos regionales y múltiples gobiernos indígenas), donde el cuidado de la identidad de cada comunidad ocupa un lugar central. Aunque Canadá se presenta como una sociedad plural funcional, también señalaron tensiones políticas e identitarias, especialmente derivadas del contexto internacional y de dinámicas internas.


Asimismo, se presentó la tradición de economía social de Quebec (cooperativismo y gobernanza compartida) como ejemplo de innovación en modelos de gobernanza vinculados a la democracia económica, en contraste con el neoliberalismo. También se abordó la reconciliación con los pueblos indígenas y el reconocimiento de sus derechos —especialmente en el caso de Vancouver y la aplicación de la Declaración de la ONU— como ejemplos de nuevos modelos de gobernanza.
Por su parte, Egoitz de La Iglesia, experto e investigador en tecnología de Mondragon Unibertsitatea, centró su intervención en la compleja relación entre tecnología y ser humano: la hibridación entre ambos, la difuminación de límites y la naturalización y antropomorfización de la inteligencia artificial generativa. Señaló que tecnología, desarrollo y datos no son neutrales, sino construcciones sociales y subjetivas; por ello, la interpretación y los valores democráticos son esenciales. Subrayó la dimensión ética en el diseño y desarrollo, así como la necesidad de que la agencia humana y los valores democráticos fundamenten la toma de decisiones.
Itziar Alkorta, experta en bioética y profesora e investigadora de Derecho Civil en la Universidad del País Vasco, reflexionó sobre la regulación europea de la inteligencia artificial, destacando tensiones clave: las dificultades de la Unión Europea para aplicar su legislación ante la presión competitiva de otros países, especialmente China. Explicó la evolución normativa: inicialmente centrada en la tecnología y en los casos de “IA de alto riesgo” (que representaban apenas un 5% del total), y posteriormente ampliada para incorporar derechos humanos y principios éticos (prevención del daño, autonomía, confianza y principios bioéticos). Detalló las categorías de IA prohibida, de alto riesgo y de bajo riesgo según la legislación europea. El objetivo es avanzar hacia una “IA centrada en las personas”, aunque las tensiones competitivas y regulatorias generan una realidad compleja en Europa.
Además de las conferencias, el alumnado conoció la experiencia de democracia organizativa del grupo Mondragon y la estrategia de gobernanza colaborativa de la Diputación Foral de Gipuzkoa, presentada por su director de Estrategia, Iosu Arraiz.
Diez propuestas para alinear democracia e inteligencia artificial
Fueron diez los trabajos desarrollados por el alumnado, con enfoques diversos: algunas propuestas se centraron en fomentar el conocimiento y la concienciación sobre la inteligencia artificial; otras plantearon fórmulas para garantizar la participación ciudadana en su regulación; y un tercer grupo propuso mecanismos para fortalecer la democracia a través de la IA.
Dos trabajos recibieron una mención especial. Uno propuso una herramienta basada en inteligencia artificial para que las personas recién llegadas conozcan el sistema político local y puedan participar en él. El otro grupo planteó un sistema que, mediante IA, conecte las necesidades ciudadanas con las decisiones gubernamentales.


Y así concluyó la ‘Semana del Reto’ con dos grandes innovaciones: nuevas relaciones entre estudiantes de distintas culturas; y nuevas ideas sobre las posibilidades de la inteligencia artificial para fortalecer la democracia.