A un alto apoyo a la democracia se unen una menor satisfacción y una fuerte desafección política

Un libro promovido por Arantzazulab analiza las actitudes sociales hacia la democracia en Euskadi.

Las democracias afrontan el desafío urgente de redefinir su contrato social, revitalizar sus instituciones y garantizar la calidad del gobierno. Otra tarea es reconstruir los vínculos con una ciudadanía que muestra una fuerte desafección hacia la política. Esa cuestión más subjetiva y referida a las actitudes sociales hacia la democracia se ha convertido en una preocupación creciente. Pero pocas veces se evidencia con datos la opinión ciudadana, y en su ausencia la confusión tergiversa todavía más el clima social y político. 

El reciente libro “Democracia y cultura política. Legitimidad, satisfacción y vinculación afectiva en la Comunidad Autónoma Vasca”, coordinado por Andoni Eizagirre y Leyre Arrieta (Editorial Catarata, 2025), y que cuenta con la participación de personas investigadoras de Mondragon Unibertsitatea, Universidad de Deusto y Euskal Herriko Unibertsitatea, se ha propuesto dilucidar las distintas opiniones sociales hacia la democracia. 

El libro tiene origen en una encuesta sobre democracia a una muestra de 2.173 personas en Bizkaia, Gipuzkoa y Araba. Otras 150 personas participaron en grupos de discusión y también se realizaron entrevistas a personas expertas y políticos en activo. El análisis de los resultados obtenidos indica que una buena comprensión de las orientaciones subjetivas hacia la democracia exige distinguir aspectos vinculados a la legitimidad, a la satisfacción y a la vinculación afectiva. El libro confirma que se trata de tres facetas actitudinales diferentes. 

En el País Vasco el apoyo a la democracia es muy alto. Más de 9 de cada diez personas declara preferir la democracia a otras formas de gobierno. Esa inclinación es además general, si bien hay diferencias entre los distintos grupos sociodemográficos, y entre los hombres jóvenes hay un pequeño segmento que se muestra indiferente. Por último, el análisis longitudinal confirma que los altos índices de legitimidad son independientes a los ciclos económicos y políticos. No obstante, los niveles de confianza hacia las instituciones democráticas son más desiguales y aquellas que se definen como instituciones vascas originan una mayor aceptación social. 

Cosa bien distinta es la satisfacción con el funcionamiento democrático y su rendimiento. En este caso, el libro constata que la eficacia institucional percibida está más sujeta a los ciclos económicos y a las variaciones políticas. Otro aspecto revelador es que las variables actitudinales son más importantes que las variables demográficas. Más concretamente, la identificación con los partidos de gobierno y el sentimiento de pertenencia tienen un fuerte efecto en la apreciación de las políticas. En ese sentido, inducir discursos que polarizan las actitudes acentúa el efecto del partidismo en la valoración social de las políticas. El libro también revela que la satisfacción con la democracia muestra tasas algo más bajas que las valoraciones sobre la situación económica y política. 

Una tercera y distinta orientación actitudinal se refiere a la vinculación afectiva con los componentes de la política. Los resultados advierten una desafección generalizada, que se confirma en los sentimientos de lejanía hacia la política, una escasa participación en los asuntos comunes y una percepción negativa sobre la inclinación de los políticos para responder a las demandas ciudadanas. En este caso, la distribución es relativamente similar en los distintos grupos sociodemográficos y políticos de la sociedad vasca. Sin embargo, una parte considerable y creciente de la ciudadanía declara tener interés político y se siente competente para comprender e interpretar las cuestiones políticas. No obstante, estos sentimientos más positivos se concentran principalmente en las personas que se declaran vascas y se autoubican en posiciones de izquierda.  

El libro también analiza las diferentes visiones y valoraciones que sostienen los representantes de cinco partidos políticos vascos sobre la democracia —EAJ-PNV, EH Bildu, PSE- PSOE, PP-Ciudadanos y Elkarrekin-Podemos—. Las personas entrevistadas declaran que la democracia es representación, elección y mediación, y se le adscriben valores como libertad, igualdad, pluralismo, respeto o justicia. Sin embargo, se observan diferencias, que obedecen a los marcos ideológicos de cada cultura política. 

Los retos y las tensiones que enfrentan los sistemas democráticos a nivel global tienen sus propias manifestaciones en la Comunidad Autónoma de Euskadi (CAV) en lo referente a la legitimidad, la satisfacción y la vinculación afectiva, si bien el libro destaca que su comprensión debe necesariamente considerar las tensiones y fracturas que padecen el conjunto de las sociedades tercerizadas, globales y conectadas. 

En la imagen, algunas de las personas autoras del libro
En la imagen, algunas de las personas autoras del libro.

Los contenidos de este libro ofrecen la oportunidad de identificar las fortalezas de la democracia vasca y se identifican nuevas líneas para profundizar en la investigación. De hecho, uno de los capítulos reflexiona cómo la actividad de Arantzazulab, un laboratorio de innovación de la democracia puede contribuir a mejorar los vínculos afectivos a través de la puesta en práctica de enfoques innovadores sobre gobernanza y democracia. 

A comienzos de 2026, Arantzazulab organizará distintos encuentros en torno al libro, en colaboración con las tres universidades, con el fin de profundizar en los contenidos y dar a conocer los resultados de la investigación. El libro ya está disponible en librerías y en la página web de la editorial Catarata.