Gobernanza Colaborativa y Género: Condiciones para un proceso constructivo en el ámbito de las políticas públicas
Ione Ardaiz, Naia Begiristain, Miren Estensoro, Naiara Goia, Claudia Icaran, Miren Larrea y Ane Miren Valenciano.
Tras varios años de colaboración entre Arantzazulab y Orkestra en el marco de las políticas públicas de la Diputación Foral de Gipuzkoa promoviendo una gobernanza colaborativa, las autoras de este post queremos profundizar en la intersección entre este tipo de gobernanza y el género. Como primer paso para ello, por un lado, ambas instituciones reconocemos compartir una visión y un recorrido que facilitan nuestra colaboración, y por otro lado, nos une nuestro deseo de reclamar un lugar para la reflexión sobre el género en el ámbito de la gobernanza colaborativa.
La reflexión inicial de este proceso de colaboración se basó en el libro «El arte de facilitar el desarrollo territorial» escrito e ilustrado por una de nosotras, Miren Larrea (2024). En él se subraya la necesidad de superar diez formas de pensamiento dicotómico que afloran en el desarrollo de las políticas públicas cuando éstas se basan en la gobernanza colaborativa. En el libro se reconoce que estas formas de pensamiento dicotómico están cruzadas por la dimensión de género. En consecuencia, nuestro objetivo es tomar conciencia de cómo reproducimos los roles de género en los procesos de gobernanza colaborativa, y así promover la cocreación de nuevas perspectivas que superan estas dicotomías. Para ello, partimos de una doble pregunta: ¿cómo reproducimos los roles de género en nuestros procesos de gobernanza colaborativa? Y, ¿qué debemos cambiar en nuestros procesos para que no suceda así?

Existen diversas formas de definir la gobernanza colaborativa. Nosotras subrayamos que la gobernanza colaborativa puede ser una solución para integrar a la sociedad en la deliberación y en los procesos de toma de decisiones, así como para desarrollar nuevos espacios de cocreación, reflexión compartida y acción entre los gobiernos y la sociedad civil. Y es que la gobernanza colaborativa busca implicar a las personas de forma constructiva para alcanzar colectivamente objetivos que varios actores tienen en común y que de otra manera no se podrían alcanzar. Creemos que este modelo de colaboración entre gobiernos, sociedad organizada y ciudadanía, además de buscar una implicación más significativa de la sociedad civil en los temas importantes de la agenda pública, puede permitir reducir las desigualdades estructurales y, entre ellas, las de género. En el camino hacia este objetivo, creemos que puede ser interesante trabajar en la intersección del género con la facilitación y las diferentes formas de liderazgo en el ámbito de la gobernanza colaborativa.
Además de reconocer el potencial que tiene el análisis de esta conexión de la gobernanza con el género, queremos también señalar que dicha conexión ha estado ausente en nuestro trabajo previo en torno a la gobernanza colaborativa. Estamos, por lo tanto, abriendo un nuevo camino en nuestros procesos, con la ilusión de entender esta conexión y reflexionar sobre sus efectos. Para ello utilizaremos nuestra experiencia y, complementariamente, la aportación de la literatura feminista en torno a los criterios, estructuras y roles a tener en cuenta para el desarrollo de procesos de gobernanza colaborativa. Han sido referentes en nuestra reflexión, entre otras, Jone Martínez Palacios (2018, 2021), Mari Luz Esteban (2017) y Fraser y Glass (2020).

En resumen, ¿por qué queremos explorar la intersección de la gobernanza colaborativa con el género? Porque creemos que enriquecerá, entre otros, los siguientes elementos de nuestro trabajo: liderazgo y facilitación, los diferentes roles que aparecen en los procesos de transformación, las capacidades a desarrollar, la cultura y la incorporación a los procesos de formas y enfoques de conocimiento diversos.
Entre estos ámbitos nos gustaría trabajar especialmente las diferentes formas de liderazgo que requiere la gobernanza colaborativa. De hecho, la gobernanza colaborativa exige formas de liderazgo que comprometen intencionadamente a los actores para transformar los esfuerzos individuales en logros colectivos. Esto implica necesariamente formas de liderazgo relacionales, es decir, requiere mover el foco del liderazgo individual al liderazgo distribuido en todo el sistema, y situar las relaciones, la complejidad y la comunicación en el centro del proceso. Este modelo de liderazgo más horizontal y abierto interpela a las formas tradicionales de entender el poder y de ejercerlo, ya que en los procesos de gobernanza colaborativa el poder debe ser compartido o colectivo. Partimos de la hipótesis de que aquí influye el género, porque las formas de apropiación del poder entre hombres y mujeres, fruto de nuestras diferentes formas de socialización, también son diferentes. Según esta hipótesis, el liderazgo femenino ejerce el poder de forma más colectiva, mientras que el masculino se basa más en la individuación.
Una de las autoras que abre este campo de investigación es Mari Luz Esteban, quien menciona que «no hay información empírica suficiente para afirmar si las feministas que tienen responsabilidades tanto las instituciones públicas como en empresas privadas, partidos políticos y sindicados de Euskal Herria tienen formas de liderazgo muy diferentes», pero sí intuiciones e indicios (Esteban, 2017, págs. 74). Partimos de intuiciones similares a la hora de poner sobre la mesa las siguientes preguntas: ¿Se notarán en la gobernanza de nuestras políticas públicas este tipo de desigualdades entre hombres y mujeres? ¿Se acabará viendo que en la actualidad las mujeres tienen otras formas de ejercer su rol de liderazgo en las políticas públicas y en los procesos de gobernanza colaborativa, por ejemplo, a través de formas más participativas, horizontales, relacionales? ¿O en qué se diferencian estas formas de liderazgo de posibles praxis masculinas más competitivas? Queremos centrarnos en estas nuevas formas de liderazgo, ponerlas en valor, abrir un diálogo sobre su posible impacto y entender cómo se relacionan con las perspectivas de género.
Hemos mencionado que nuestro punto de partida fue una publicación realizada por una integrante del grupo, Miren Larrea, sobre las políticas públicas que se desarrollan a través de la gobernanza colaborativa. Esta reflexión nos ha llevado a buscar formas de superar formas de pensar dicotómicas, entre las que se incluye el pensamiento dicotómico entre lo masculino y femenino. La importancia que estas formas de pensar adquieren en las políticas públicas coincide, como señala Jone Martínez Palacios (2018), con nuestra tendencia al binarismo, interiorizando identidades binarias de género y normas estrictas sobre las tendencias que debemos tener en función del género. Dentro de este binarismo se refuerzan las diferencias de poder, y el valor que se da a las cosas varía según su relación con uno u otro género. Nuestro trabajo en colaboración ha sido un intento de superar estas perspectivas.

Pero a pesar de partir de la reflexión, desde el inicio del proceso tuvimos en mente la idea de trabajar en la práctica y con diferentes agentes del territorio que se implican en procesos de gobernanza colaborativa. Este documento lo hemos redactado en vísperas de empezar a compartir nuestro trabajo, y queremos que nos sirva de puente a la nueva etapa en la que trabajaremos con otros actores territoriales.

Nuestra intención de cara a los próximos meses es poner en marcha un espacio de diálogo denominado «Gobernanza y Género» basado en el trabajo compartido de quienes firmamos este blog. En este espacio pondremos de manifiesto la importancia del género en los procesos de gobernanza colaborativa en el marco de las políticas públicas, y profundizaremos en la reflexión para transformar la acción. Hemos querido dar el primer paso hacia la creación de dicho espacio a través de este escrito, adelantando algunas de las reflexiones y preguntas que compartimos en él. No sólo buscamos respuestas a esas preguntas, sino que anticipamos un camino de redefinición de las preguntas, para volver a buscar respuestas. Si quieres aportar algo a este proceso de reflexión te escucharemos muy a gusto en la siguiente dirección: alab@arantzazulab.eus
Referencias:
- Esteban, M.L. (2017). Feminismoa eta politikaren eraldaketak. Susa, Lisipe.
- Fraser, T. eta Glass, J. (2020). Bridging the fields of feminist and systems practice: Building ecosystems for gender equity. The Systems Sancturary.
- Larrea, M. (2024). El arte de facilitar el Desarrollo Territorial. Publicaciones Deusto.
- Martinez-Palacios, J. (2018). No te pongas nerviosa. Pamiela.
- Martinez-Palacios, J. eta Ripio Rodriguez, V. (2021). Pegarse a la cuerpa. Ménades Editorial.